Granada tiene la suerte de contar con una costa de características tropicales. Por esto allí se obtienen frutos que asociamos a latitudes muy diferentes, como el aguacate, el mango o la chirimoya, entre otros. Esto es un lujo a nivel europeo, pues podemos encontrar productos de nuestra tierra en tiendas y grandes superficies, sin tener que acudir a frutas que provienen realmente de los trópicos, con lo que conlleva en forma de aumento de precio y poca sostenibilidad. Este último término está hoy día “hasta en la sopa”, pero, ¿qué significa, a nivel práctico, o como se dice ahora, “usuario”, esto de la sostenibilidad?

Yo trataré de explicar cómo lo entiendo de una forma sencilla: ser sostenible es no depender de los otros. Si tenemos los medios y conocemos los fines, deberíamos intentar que aquello que producimos y más tarde consumimos se haga de una forma responsable y a poder ser, en nuestra geografía local. Recuerdo hace años, un buen amigo portugués, me decía que siempre que pudiera comprara la fruta y, en general, cualquier producto, de España. Yo al principio no lo entendía muy bien: si tenemos la opción de comer piña de Guatemala y mangos de Brasil, en un mercado que se supone libre, ¿por qué no voy a hacerlo si puedo permitírmelo? Y bien, esto es similar a cuando alguien dice que si se tiene dinero, porque no se va a comprar uno un yate, o un coche que vale lo mismo que una casa, o una finca inmensa por el simple hecho de decir aquí estoy yo, que tengo dinero, y quiero eso. Hemos confundido derechos con comportamientos poco responsables y, desde luego, poco sostenibles. Es un tema muy complejo en el que no voy a entrar en profundidad: primero, porque no soy para nada un experto en el tema, y segundo, porque tampoco es mi intención crear mentalidades “semi comunistas” o que alguien piense que por ahí van los tiros.

Volvamos a la realidad que nos compete: en los tiempos que corren se está viendo bastante movimiento con respecto a la creación de huertas ecológicas y sostenibles, construcción de gallineros para abastecerse de huevos, pequeños invernaderos para tener varias cosechas al año. La gente, con la llamada “nueva realidad”, se quiere volver menos dependiente de los productos que venden en tiendas, supermercados y grandes superficies, y se está generando, aún a un nivel bajo, una conciencia sobre producir aquello que consumimos, tanto alimentación como productos de higiene, limpieza y cuidado personal, y eso, mis queridos lectores, es sostenibilidad. Se trata de autoconsumo, no de grandes extensiones para vender el género. Así que hemos de hacer una lectura positiva ante tiempos adversos y que nos venden como oscuros. Nos lo vende así la prensa y medios de comunicación sensacionalista e irresponsables que no dejan de meter miedos innecesarios a la población, y a diario vemos los discursos de políticos más pendientes de sentarse en el “trono” que de la salud y bienestar del pueblo. No voy a ser yo otro irresponsable que anime a que no escuchéis a esta gente, pero particularmente, no creo que formen parte esencial de mi día a día. Sí, ya sé que si el empleo, la oferta y la demanda agregadas, el crecimiento económico y demás indicadores macroeconómicos, que todo ello es muy importante y a todos nos afecta. Sin duda, totalmente de acuerdo, pero los que se esfuerzan en alejarse un poco de preocupaciones y tratan de forma más tranquila y consecuente lo que les rodea, piensan de un modo sostenible, viven más el presente y no generan una ola continua de pesimismo que a nadie beneficia… o quizás sí.

Desde Itinerarius.com te ofrecemos una actividad situada en el poniente granadino, llamada “Conoce el poniente de Granada: plantaciones, frutos tropicales y taller práctico de vinicultura”, en la que aprenderéis sobre la plantación, el cuidado y la recolección de los frutos tropicales de la costa granadina. También sobre las viñas, su cuidado y la obtención de vinos, y muy interesante será el factor climático, pues dependiendo de la zona donde viváis se os aconsejarán unos u otros productos para cultivar. Os animamos a realizarla a ver si os pica el gusanillo de la huerta, actividad relajante que te une con la tierra, esencia fundamental de una parte del ser humano.