En las residencias de mayores están pasándolo realmente mal, tanto los que cuidan como los que reciben esos cuidados. Y no tanto por la pandemia en sí, sino por las consecuencias que indirectamente trae con ella: se restringen las visitas, dejan de ver a sus familiares, no pueden salir a la calle, el contacto con los suyos es forzosamente vía telefónica, y su día a día se vuelve duro, por enfermedades físicas y psíquicas, achaques de la edad, y confusión respecto de lo que está pasando. Al menos hay, en general, buenos profesionales que les ayudan a mantenerse vivos y con ganas de seguir adelante, como las auxiliares, psicólogos, terapeutas y trabajadores sociales. Hoy día aparece un solo tema en noticias y conversaciones, el coronavirus. Pero hasta hace no demasiado, había otros muchos temas de los que hablar, y uno de ellos, bien importante por cierto, era sobre ecología, nuestra naturaleza y recursos. No se nos olvide que sigue siendo fundamental y que no debería ser obviado, sino todo lo contrario, en estos tiempo darle aún más relieve si cabe, pues la vida, ya sea vírica, celular o bacteriana, depende del medio en el que existe. Va pues, para todos ellos, viejos y jóvenes de espíritu amante de la naturaleza, este pequeño homenaje…

Mi madre me habló de la basura. Antes sí que se reciclaba: huesos, raspas, cáscaras y demás desperdicios. Se los repartían perros, gatos, gallinas y pavos. El resto, si quedaba algo, para los cerdos, trituradoras naturales.

Hoy todo va al cubo de la basura, y de ahí al vertedero.

“Recicla y separa”, esa es la solución. ¡Si es que hoy todo está envasado (por eso de la seguridad alimentaria)! Hemos inventado basura para contener comida…

  • Aquí lo orgánico, aquí los plásticos, más allá el vidrio, papel, latas, cartones…

Hay una idea, que parece relativamente reciente, sobre el ecologismo, el pensamiento ecológico y todo lo relacionado con este tema. Pero viene de muy atrás.

Los “viejos”, que se criaron y vivieron junto al campo, eran auténticos ecologistas, pero no conocían nada sobre ese concepto, tenían cosas más importantes en que pensar, bocas que alimentar. Sabían de las plantas que los rodeaban, de sus usos. “Que la naturaleza siga su curso”. Este sí que era un buen lema, y ellos lo aplicaron sin saberlo siquiera. Hablo de respeto, hablo de conocimiento. Ellos hablaban poco, ellos actuaban.

Pero esa vida era dura, querían algo mejor para sus hijos, que estudiasen y se apartaran de aquello. “Alguien” les diría que era lo mejor. Yo no lo discuto, mejor era, más cómodo también.

Pero, ¿y los valores que esos viejos tenían? ¿Se acabarían perdiendo? No tienen gran futuro en este mundo en el que todo tiene un precio. Los hemos desechado por improductivos, incompetentes, anticuados, inadaptados,…

A veces pienso, tristemente, que a nuestros hijos poco les podremos enseñar, cuando no pudieron ver ni palpar los olores y sabores de antaño, de nuestros queridos y geniales ecologistas, los “viejos”.

Desde Itinerarius.com mandamos un fuerte abrazo y mucho ánimo a los ancianos que viven en las residencias y a los familiares de estos, preocupados por una situación que parece no tener fin, al menos a corto plazo, con miedo e incertidumbre al ver a sus padres, tíos o abuelos, por lo que pudiera pasar, por lo que ojalá no llegue a pasar. En nuestras actividades se siguen protocolos de higiene y seguridad para poder seguir disfrutando de las mismas sin preocuparse, siempre con el máximo cuidado, respeto y responsabilidad que la situación requiere. Te invitamos, pues, a que sin olvidarte de lo que estamos viviendo, sigas siempre con ánimo de poder llevarte experiencias geniales. Tratarás con profesionales de total confianza, que intentarán que pases un rato lo más ameno y agradable posible. La vida sigue, como se escucha a veces; miremos hacia adelante con cierto optimismo, pues merece la pena. Ya lo decían las Azúcar Moreno…”sólo se vive una vez”.